La Pastilla Roja
- tbradgarner
- 14 feb
- 8 Min. de lectura

Madrid Game
Borges decía que cuatro son las historias que conforman el ADN de cualquier narración: la caída de una ciudad, el viaje de vuelta a casa, una búsqueda y el sacrificio de un dios. Mézclenlas con sabiduría y obtendrán pura magia. Las tradiciones, como la energía, o las historias, ni se crean ni se destruyen, sólo se transforman.
Este domingo 16 de noviembre, alrededor de las 15:30, en el Bernabéu, viviremos lo más parecido a un encantamiento colectivo. La NFL, la liga profesional de football (americano), desembarca en España con pompa y circunstancia. Los cascos, las corazas, las cheerleaders, la música y el show de la superficie, encierran dentro una perla, un deporte estratégico, sacrificado, colectivo, a la par que especializado y espectacular. La fiebre del football llega a la piel de toro: cientos de miles de solicitudes de entrada, partidos en abierto, tiendas y tours temáticos, podcasts en directo, presentaciones de libros y pubs irlandeses acondicionados para acoger a los seguidores.
Habrá eventos por todo Madrid para amenizar el fin de semana con la Fan Zone de la plaza de España como segundo centro neurálgico tras el coliseo merengue. No faltarán los juegos, pantallas y cascos gigantes, meninas ataviadas para la ocasión, la mascota de Miami, TD The Dolphin, exhibiciones, partidos y diversión. Todo rodeando el primer partido de temporada regular de dicha liga en nuestro país entre los Miami Dolphins, locales, y los Washington Commanders, con la actuación de Bizarrap y Daddy Yankee en el descanso.
Son dos equipos históricos venidos un poco a menos. Los Dolphins es la única franquicia con la temporada perfecta, con pleno de victorias. Los Commanders, antiguos Redskins, perdieron su identidad en las últimas décadas, junto al nombre y al logo.
La temporada está siendo muy dura para ambas franquicias, las dos vienen en horas bajas, aunque en momentos diferentes. Miami lleva ya cuatro años con su actual head coach, el joven y talentoso Mike McDaniel. Sus inicios fueron esperanzadores, pero en los dos últimos años declinan sin haber conseguido llegar al cénit, sobrados de explosividad, pero carentes de solidez.
Con su quarterback, el cuestionado Tua Tagovailoa, a la cabeza, la ofensiva tiene como principales armas la velocidad, el movimiento y la verticalidad, pero no la regularidad. La defensa ha mejorado un poco tras su terrible inicio. Su última victoria contra los poderosos Buffalo Bills les ha dado esperanza y les ha colocado, sorprendentemente, la vitola de favoritos.
Washington ha cambiado recientemente todos sus cimientos. Su head coach es el experto en defensa Dan Quinn y su figura estelar es el QB Jayden Daniels, lesionado, que se perderá el choque. El año pasado fue sorprendente, llegaron a las Finales de Conferencia, la antesala de la Super Bowl.
Éste, en cambio, ha estado condicionado por las numerosas lesiones en ataque y defensa. El sustituido de Daniels será el otrora promesa Marcus Mariota. No será lo mismo. La defensa ha sido un drama el último mes. Incluso esta semana, el propio HC Dan Quinn, ha tenido que tomar las funciones de coordinador defensivo.
Ambas franquicias vienen con un récord de 3 victorias y 7 derrotas, al borde de la irrelevancia, en la que caerá finalmente el perdedor tras los cuatro cuartos de quince minutos de juego. Es una final por la supervivencia.

La Fiesta del Football
Algunos de ustedes quizás no entiendan mucho. Demos un pequeño paseo aclaratorio hablando de este bello y duro juego. El football es el deporte más importante en USA, el que mejor define sus valores y su carácter. Su liga profesional es la más poderosa y rica del planeta. Según Forbes, 29 de los 50 clubs más ricos del mundo son franquicias de ésta, con los Dallas Cowboys a la cabeza. Sus contratos televisivos son los más altos, con más de 12.000 millones de dólares al año, casi duplicando y triplican a la NBA y la Premier respectivamente. En un año no olímpico 90 de las 100 emisiones más vistas en USA son partidos NFL. Y la joya de la corona se asienta en su trono tiránico e indiscutible cada año: la final de finales, la Super Bowl.
No es un partido, es un conjunto de historias legendarias, una fiesta, tradición, y experiencia compartida, un domingo de febrero que une y define un momento particular del año, como Thanksgiving, Navidad o el 4 de Julio. Todo el mundo la verá, juegue o no su equipo. Los más caros y extravagantes anuncios, protagonizados por las estrellas más rutilantes de Hollywood, serán recordados largamente. Su Halftime Show, el concierto del descanso, el pico de audiencia anual, hace partícipes incluso a los indecisos. Se hablará sin parar de lo que suceda dentro y fuera del campo, o emparrillado (recuerden a Janet Jackson) Los mejores artistas han pasado y pasarán por él; Michael Jackson estableció el canon y Prince lo elevó a los altares. Taylor Swift, la futura mujer de Travis Kelce, jugador de los Kansas City Chiefs, es la eterna anhelada.

La Historia del Football
Bañados por el confetti del ganador con el trofeo Lombardi en las manos, permítanme llevarles a un viaje al pasado. Desde siempre, para domar la fuerza y calibrar la templanza existieron los juegos de conquista, simulacros de guerra, donde se debía llevar un objeto, más o menos esférico, al campo rival para alzarse con la victoria. El epyskyros griego y el harpastum romano podrían recordar vagamente a lo que hoy se juega. En plena Edad Media se jugaba al fútbol de Carnaval, cuando los lugareños de dos villas se enfrentaban en bloque unos contra otros. Todo valía, no había otra cosa que ofrecer que sangre y esfuerzo, sudor y lágrimas.
No hay un solo fútbol, incluso el inglés, el nuestro, tiene un apéndice: asociación, de ahí soccer. Era uno más entre aquellos deportes de conquista jugados en las universidades británicas a mediados del XIX. Las reglas se fijaban sobre la marcha: con las manos, con los pies, etc. Paulatinamente fueron evolucionando y separándose del tronco común. En 1869 llegó a las escuelas americanas este híbrido deporte que, poco a poco, fue pareciéndose más al rugby que al soccer, hasta que se distinguió de todos.
Los partidos eran violentos y cerrados. Para hacerlos más seguros y abiertos se establecieron once jugadores por equipo y se introdujo el down. Una vez en el suelo el jugador placado con la pelota, la jugada finalizaba. Se reiniciaba con los dos equipos uno frente al otro, una melé sin contacto, separados por la línea de scrimmage, línea imaginaria trazada donde la pelota cae.
Se obliga al ataque a avanzar permanentemente, sin descanso. Camina o revienta. Si la bicicleta se para, te vas al suelo. Si en cuatro downs no se consiguen diez yardas (0,91 metros cada una), el equipo contrario se hace con el balón, o football, que mide un pie. Si consiguen pasar, se resetean los downs y las diez yardas. Así, hasta llegar a la zona de anotación rival, la endzone. Finalmente, apareció el pase adelantado, la guinda del pastel, que acabó de darle forma.

La Filosofía del Football
Estos cambios surtieron efecto. Abrieron el juego generando pausas que permiten pensar estratégicamente. Es un ajedrez que se juega con atletas. Cada pieza con una función específica; unas realizan ciertos movimientos, otras no. El jugador es el head coach, que recibe información de todos sus ayudantes, su red neuronal.
Imagínense estar en la grada delante del campo, 100 yardas, más diez de cada endzone. Verán líneas transversales cada cinco yardas. Y pequeñas líneas en los extremos y en el centro marcando cada yarda. Ese es el tablero y las casillas. Por ejemplo, la línea ofensiva, los cinco tipos grandes delante del QB pueden ser los peones, no tan sexis a priori, pero absolutamente básicos. Protegen al QB y abren paso al corredor, el caballo obviamente. Si le dan al quarterback esos 2,5 segundos que necesita para leer todo lo que pasa a su alrededor, preparar el cuerpo y armar el brazo, evitando ser cazado por tipos que quieren matarlo, el football volará alto hacia los receptores, los alfiles y torres. El QB será la reina y el rey a la vez, capaz de llegar donde sea, pero su caída es el fin.
Hay que avanzar, casilla a casilla, yarda a yarda, pulgada a pulgada. Con jugadas de carrera o de pase. Puedes meterte en la mente del head coach, que mueve las piezas adecuadas cada momento. Un juego netamente cerebral, un reto continuo. Una partida cerrada jugada por dos maestros, donde la tensión se corta con un cuchillo delante de gradas con decenas de miles de espectadores.
La plantilla, o roster, lo conforman 53 jugadores, siendo el equipo de ataque y defensa totalmente diferentes. El cuerpo técnico es enorme, jerarquizado para gestionar bien cada posición, unidad y equipo. Una compañía avanzando por el frente de batalla. Las órdenes llegan a un jugador en el campo, que comunicará al resto las instrucciones en la reunión, el huddle. El rugido de un estadio es ensordecedor cuando ataca el rival para hacer inaudible este proceso.
Todas las jugadas están en un mamotreto, el playbook, el plan de batalla, que todos los jugadores deben conocer para ejecutar su papel en este baile coreografiado en mitad de las alambradas. El QB es el capitán que recibe la llamada en mitad del bombardeo con la clave cifrada del ataque, la jugada a ejecutar.
Como en la guerra o como en el ajedrez, el engaño es primordial. Uso una analogía siempre, Morgan Freeman en "Million Dollar Baby", mientras vemos al claroscuro a un enorme Eastwood ejecutando movimientos sentado siguiendo un combate de boxeo, dice: “No es un acto natural. Todo en él es al revés. Si quieres moverte a la izquierda, no das un paso a la izquierda, empujas con la punta del pie derecho. En vez de alejarte del dolor, avanzas hacia él”. Habla de boxeo, pero es football.

Superviviente
El football siempre tuvo que luchar para sobrevivir. En sus orígenes, contra deportes más populares como el baseball. Luego la propia NFL, tras su creación en 1920, contra el college football, el deporte universitario amateur que había introducido y desarrollado el juego.
Después se hizo la competencia a sí mismo. Surgió la AFL como rival de la NFL en los 60. Una guerra a muerte que acabó, con la unió, para evitar la mutua aniquilación, de la que surgió, sin querer, la Super Bowl, la final entre los campeones de cada liga. Unida, la liga se dividió en dos conferencias, la NFC y la AFC, herederas de las anteriores, y cada una de ellas en cuatro divisiones, formadas por cuatro equipos
La NFL fue creciendo y ampliando sus tentáculos. Los hogares no iban a ser menos. Aparecieron las tradiciones. No hay Thanksgiving por ejemplo sin pavo y football. Y no hay lunes sin Monday Night Football. Un partido en las gradas es una experiencia que abarca el día entero. Dura 3 horas y media, pero hay que contar con el pregame, el tailgating, la fiesta previa en el parking donde se juega, come, bebe y se socializa. Sin olvidar pasar por la tienda claro.
Las paradas del juego posibilitaron la introducción de anuncios. Las televisiones se enfrentaron en cruentas batallas por los derechos, consiguiéndose suculentos contratos que permitieron su supervivencia en los peores momentos.

Ultramar
Cabalgad, galopad hasta la desolación y el fin del mundo. Una vez rey absoluto en USA, el único avance posible era fuera de sus fronteras. Una estrategia lenta pero segura. Primero hubo partidos en México y Londres, ahora en medio mundo. Alemania, Brasil, Irlanda, España y, el año que viene, Australia. Han venido para quedarse. La NFL la forman los dueños de los 32 equipos, que deciden la estrategia conjuntamente. Uno para todos y todos para uno.
La liga tiene como objetivo el entretenimiento, ofrecer el mejor producto posible para ganar la mayor cantidad de dinero. Esto se consigue con sorpresas e incertidumbre, garantizando idénticas oportunidades. Las franquicias tienen el mismo presupuesto destinado a pagar la plantilla, el salary cap, determinado por los ingresos de la liga.
El principal y más querido método de fichar jugadores es el draft, al que se presentan los universitarios que quieren ser profesionales. Su orden es inversamente proporcional a la clasificación. El peor equipo, en cada ronda, elegirá el primero. El último será el primero en el Reino de los Cielos. No me digan que no está bien pensado el invento.

La Elección
Las costumbres se moldean con el tiempo. Pueden parecer cambios radicales, sin embargo, la semilla de las nuevas está en las actuales. El football no es tan extraño como ustedes piensan, es una pequeña evolución. La globalización y la oportunidad de negocio hacen el resto. Si el producto es bueno, ¿por qué no darle una oportunidad?




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